El Gobierno ruso ha elevado la presión sobre Ucrania al advertir que lanzará nuevos ataques contra instalaciones militares-industriales, centros de mando y centros de toma de decisiones en Kiev, según un comunicado difundido este martes por el Ministerio de Defensa ruso. Las autoridades de Moscú han instado además a diplomáticos y ciudadanos extranjeros a abandonar la capital ucraniana, en lo que supone un endurecimiento de la ofensiva sobre el centro político del país.

Un ultimátum contra la capital

La advertencia se produce en un momento en el que la guerra supera los tres años de duración y Rusia busca debilitar las capacidades defensivas de Ucrania para forzar una rendición. Moscú ha justificado la amenaza como una respuesta a los supuestos planes de Kiev de atacar infraestructuras civiles en territorio ruso, aunque no ha aportado pruebas que respalden esa acusación.

No se han especificado plazos concretos para los potenciales bombardeos, pero la nota rusa indica que los ataques se dirigirán contra objetivos estratégicos en la capital. Kiev permanece bajo control ucraniano, aunque ha sufrido bombardeos esporádicos durante todo el conflicto.

La respuesta internacional

Frente a esta situación, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que Estados Unidos sigue dispuesto a mediar en esta guerra si surge una oportunidad. En declaraciones recogidas por agencias internacionales, Rubio señaló que Washington mantiene contacto con ambas partes, aunque no precisó si existe una iniciativa diplomática en marcha.

Rusia eleva la presión sobre Ucrania advirtiendo que lanzará nuevos ataques contra instalaciones militares-industriales, centros de mando y centros de toma de decisiones en Kiev.

La Unión Europea, por su parte, ha condenado la advertencia rusa y ha reafirmado su apoyo a Ucrania. La portavoz de Exteriores de la UE, Nabila Massrali, calificó la amenaza de «intimidación inaceptable» y pidió a Rusia que desista de cualquier ataque contra la capital ucraniana.

Antecedentes de la ofensiva

Rusia ya había lanzado ataques masivos contra infraestructuras energéticas ucranianas durante el invierno, causando apagones generalizados. En las últimas semanas, los bombardeos se han intensificado sobre la región de Kiev, incluyendo ataques con drones y misiles que han alcanzado objetivos civiles, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

La advertencia rusa se produce el 26 de mayo de 2026, en un contexto de creciente tensión militar y diplomática. Hasta el momento, la administración estadounidense no ha anunciado un cambio en su postura de mediación, aunque Rubio dejó abierta la puerta a futuras negociaciones.

Los ciudadanos extranjeros que permanecen en Kiev han sido instados por sus respectivas embajadas a seguir las recomendaciones de las autoridades ucranianas y a prepararse ante una posible escalada. La embajada española en Ucrania, a través de un comunicado, ha pedido a los españoles residentes que abandonen la ciudad de forma voluntaria mientras sea seguro hacerlo.