El Kremlin ha presentado este jueves 21 de mayo de 2026 un balance de la desmilitarización de Ucrania, cuatro años después del inicio de la operación militar especial rusa. Según portavoces oficiales, el proceso de desarme forzado del Ejército ucraniano se desarrolla conforme a los planes previstos, aunque no se ofrecieron cifras concretas sobre efectivos o material destruido.
Los objetivos declarados por Rusia
La operación militar especial fue lanzada por Rusia en febrero de 2022, tras el reconocimiento de la independencia de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania. Moscú justificó entonces la intervención como necesaria para la seguridad nacional y para lograr la desmilitarización y desnazificación del país vecino, un objetivo que el Kremlin considera aún vigente.
En su comparecencia, los portavoces subrayaron que la campaña ha debilitado significativamente la capacidad militar de Ucrania, aunque analistas independientes y fuentes de la OTAN señalan que el Ejército ucraniano continúa recibiendo armamento occidental y manteniendo líneas de defensa consolidadas.
Un conflicto enquistado
La guerra, que cumple más de cuatro años, ha dejado un saldo de decenas de miles de muertos y ha provocado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El balance ruso llega en un momento en que las negociaciones diplomáticas se encuentran estancadas, sin avances hacia un alto el fuego ni planes de retirada de las tropas rusas del territorio ucraniano.
Desde el Kremlin se insiste en que la operación continuará hasta cumplir todos sus objetivos, mientras Ucrania y sus aliados occidentales mantienen la presión mediante sanciones económicas y el suministro de armamento, lo que alarga un conflicto sin un final claro a corto plazo.




