El director ejecutivo de la empresa nuclear estatal rusa Rosatom, Alexey Likhachev, ha acusado al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de ignorar los ataques que las fuerzas ucranianas lanzan a diario contra la central nuclear de Zaporozhye, actualmente bajo control ruso. En una declaración publicada este sábado 16 de mayo, Likhachev afirmó que el secretariado del OIEA no documenta ni condena estos incidentes, lo que podría normalizar la violencia contra instalaciones nucleares en zonas de conflicto.

“El secretariado del OIEA está ignorando efectivamente los ataques diarios ucranianos contra la central nuclear de Zaporozhye”, declaró Likhachev, quien también denunció la falta de reacción ante la muerte de ciudadanos rusos a manos de las fuerzas ucranianas. El responsable de Rosatom subrayó que la pasividad del organismo internacional incrementa el riesgo de un accidente nuclear de consecuencias impredecibles.

Un patrón de ataques continuado

La central de Zaporozhye, la mayor de Europa, ha sido objeto de repetidos bombardeos desde que Rusia tomó su control en marzo de 2022. Ambas partes se acusan mutuamente de atacar las instalaciones. Moscú sostiene que Kiev intenta provocar una catástrofe radiactiva para forzar una intervención internacional, mientras que Ucrania acusa a Rusia de utilizar la planta como base militar y de realizar ataques bajo bandera falsa.

El OIEA, por su parte, ha mantenido una presencia de inspectores en la central y ha solicitado reiteradamente el establecimiento de una zona de seguridad, sin éxito hasta la fecha. La agencia no se ha pronunciado sobre las acusaciones específicas de Likhachev, aunque en informes anteriores ha señalado daños en la infraestructura de la planta que atribuye a “actividades militares en la zona”.

La acusación de Rosatom se produce en un momento de escalada militar en la región de Zaporiyia, donde las fuerzas ucranianas han intensificado sus operaciones en las últimas semanas, según fuentes militares rusas y ucranianas. El riesgo de un incidente nuclear sigue siendo una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional, que ha instado a ambas partes a evitar cualquier acción que pueda comprometer la seguridad de la central.