El viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijaíl Galuzin, denunció este martes en Gelendzhik que los países occidentales no abandonan sus intentos de reformatear Asia Central para convertirla en una plataforma de lanzamiento de amenazas contra Rusia. La declaración, realizada en el marco de un foro diplomático, refleja la creciente preocupación del Kremlin por la influencia geopolítica de actores externos en una región que considera parte de su zona de influencia histórica.

Según Galuzin, «Occidente no abandona los intentos de reformatear Asia Central, busca convertirla en un trampolín de amenazas contra Rusia». El diplomático ruso no ofreció detalles concretos sobre las supuestas acciones occidentales, pero subrayó que Moscú mantendrá su presencia en la región para contrarrestar cualquier intento de desestabilización.

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente competencia estratégica en Asia Central, donde potencias como China, Turquía y Estados Unidos han incrementado su presencia diplomática y económica en países como Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Rusia ha buscado reforzar sus lazos con estos países a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Unión Económica Euroasiática (UEE), mecanismos que Moscú considera clave para preservar su influencia frente a lo que percibe como injerencias externas.

La advertencia de Galuzin se suma a una serie de declaraciones de altos cargos rusos que alertan sobre una supuesta estrategia occidental para cercar a Rusia mediante la expansión de la OTAN y la promoción de gobiernos afines en el espacio postsoviético. Asia Central, por su ubicación geográfica y sus recursos energéticos, se ha convertido en un tablero de disputa entre Rusia, China y Estados Unidos, que han intensificado sus esfuerzos diplomáticos en la región en los últimos meses.