La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha acusado este lunes al presidente francés, Emmanuel Macron, y a su ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, de difundir una «falsificación orquestada por Occidente» sobre el incendio que afectó al Monasterio de las Cuevas de Kiev. En un comunicado, Zajárova desmintió que el siniestro hubiera sido causado por un misil ruso, como sostienen París y Kiev, y afirmó que el proyectil era de fabricación estadounidense.

Las declaraciones de la diplomática rusa se producen después de que Macron y Barrot condenaran el ataque contra el histórico monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y lo atribuyeran a un bombardeo ruso. Para Moscú, se trata de una operación de propaganda occidental destinada a demonizar a Rusia y ocultar la responsabilidad de Ucrania en el uso de armamento suministrado por Estados Unidos.

Choque diplomático en plena guerra informativa

El incendio, ocurrido el pasado fin de semana en el recinto religioso del barrio de Pechersk, en Kiev, ha generado una nueva escalada verbal entre Moscú y las capitales europeas. Zajárova instó a Francia a «dejar de servir como altavoz de las mentiras del régimen de Kiev» y a «no difundir informaciones no verificadas». Por su parte, el Elíseo no ha respondido directamente a las acusaciones rusas, pero mantiene su versión de los hechos.

El incidente pone de relieve la intensa guerra de narrativas que acompaña al conflicto ucraniano, donde cada bando intenta atribuir al contrario la responsabilidad de las destrucciones. El monasterio, fundado en el siglo XI, es uno de los lugares sagrados más importantes para la Iglesia ortodoxa y ya había sufrido daños en ataques previos. La comunidad internacional ha hecho un llamamiento a la preservación del patrimonio cultural, mientras las investigaciones sobre el origen del misil siguen sin concluirse.