El presidente de la Duma Estatal rusa, Viacheslav Volodin, ha acusado este viernes al primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, de mantener una política hostil hacia Moscú mientras se aprovecha de forma cínica de las capacidades rusas. Las declaraciones, realizadas en Moscú, reflejan el creciente deterioro de las relaciones bilaterales en el Cáucaso Sur.

Un giro hacia Occidente

Volodin afirmó que Pashinyan mantiene una política hostil hacia Rusia, usando cínicamente las capacidades rusas, en un contexto en el que Armenia ha intensificado su acercamiento a la Unión Europea y la OTAN, alejándose de la tradicional alianza con Rusia en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

Las tensiones se han agravado en los últimos meses, especialmente tras la negativa de Ereván a albergar ejercicios militares de la OTSC y la creciente cooperación militar con Estados Unidos y Francia. Moscú ha expresado en repetidas ocasiones su malestar por lo que considera un abandono de los compromisos aliados por parte de Armenia.

Pashinyan mantiene una política hostil hacia Rusia, usando cínicamente las capacidades rusas.

La acusación de Volodin se produce en un momento delicado para la región, donde Rusia mantiene una base militar en la ciudad armenia de Gyumri y actúa como garante de la seguridad en Nagorno Karabaj, territorio que ha sido escenario de conflictos recurrentes entre Armenia y Azerbaiyán.

Implicaciones geopolíticas

El distanciamiento entre Ereván y Moscú abre una brecha que potencias como Turquía e Irán podrían aprovechar para extender su influencia en el Cáucaso Sur. Mientras, Pashinyan ha intensificado los contactos con Bruselas en busca de apoyo económico y militar, lo que ha sido interpretado por el Kremlin como un desafío directo a su hegemonía regional.