Rusia se acerca al despliegue del torpedo nuclear Poseidón a bordo del submarino portador Khabarovsk, un desarrollo que, según analistas militares, pone a prueba la disuasión submarina de Estados Unidos y la arquitectura de control de armamentos. La información, publicada este lunes por la prensa rusa, señala que las fuerzas navales del país avanzan en la construcción del Khabarovsk, un submarino de propulsión nuclear diseñado específicamente para albergar el Poseidón.

El arma, un torpedo de propulsión nuclear capaz de transportar una ojiva termonuclear, busca explotar vulnerabilidades en las defensas antisubmarinas estadounidenses. Según fuentes militares rusas citadas por medios especializados, el sistema está diseñado para evadir los sistemas de detección actuales y atacar objetivos costeros o grupos navales, lo que representa una amenaza asimétrica frente a las capacidades de la OTAN.

Un desafío a la disuasión submarina

El Poseidón, también conocido por la OTAN como Kanyon, es un arma estratégica no convencional que, según expertos, podría alterar el equilibrio de la disuasión nuclear. A diferencia de los misiles balísticos tradicionales, su lento avance submarino dificulta su interceptación y permite una aproximación sigilosa. La Armada rusa ha priorizado su desarrollo como respuesta a los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses, según declaraciones previas de altos mandos.

La puesta en servicio del Khabarovsk, cuyo nombre hace referencia a la ciudad del Lejano Oriente ruso, se suma a otros proyectos de submarinos de nueva generación, como el clase Yasen-M. Aunque aún no se ha confirmado una fecha exacta de entrada en servicio, las pruebas del Poseidón han sido reportadas desde 2023, y el submarino portador se encuentra en fase avanzada de construcción en los astilleros de Severodvinsk, según informó el Ministerio de Defensa ruso.

El desarrollo del sistema preocupa a los mandos estadounidenses, que han señalado la necesidad de reforzar las capacidades de guerra antisubmarina en el Atlántico Norte y el Ártico, áreas donde Rusia ha incrementado su actividad naval en los últimos años.