El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, endureció la postura de Washington frente a Cuba al imponer sanciones secundarias contra el conglomerado empresarial del ejército cubano GAESA, su directora Ania Guilermina Lastres Morera y la empresa minera conjunta cubano-canadiense Moa, según informó el Departamento de Estado. La medida se produjo horas después de que Rubio se reuniera el jueves pasado con el Papa León XIV en el Vaticano, en un encuentro que se esperaba pudiera allanar el camino para un avance en las tensas negociaciones entre ambos países.
Las sanciones, que castigan a entidades vinculadas al régimen cubano, han generado alarma entre la comunidad cubanoamericana y en la isla, donde crece el temor a un «golpe final» que estrangule la economía. Rubio, de origen cubano y firme defensor de una línea dura contra La Habana, ha priorizado en su agenda diplomática la presión sobre el Vaticano para que no ceda en su mediación, pese a que las conversaciones estaban siendo supervisadas directamente por el pontífice.
La visita al Vaticano había despertado expectativas de un posible deshielo, pero Rubio optó por una escalada sancionadora, lo que refleja la determinación de la Administración Trump de no suavizar su posición. Las nuevas restricciones afectan a sectores clave de la economía cubana, como la minería y los negocios militares, y podrían tener un impacto significativo en la población civil.
Analistas consultados por medios internacionales señalan que la decisión de Rubio podría complicar aún más la frágil relación entre Washington y el Vaticano, que había actuado como mediador en las conversaciones. Por ahora, La Habana no ha emitido una respuesta oficial, pero las voces críticas en Florida advierten de que estas sanciones «golpean al pueblo cubano» más que al régimen.




