El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este jueves que las posibilidades de alcanzar un «acuerdo pacífico» con Cuba son «no altas», en declaraciones que marcan la continuidad de la presión diplomática y judicial contra el régimen de La Habana. Las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense se producen después de que el Departamento de Justicia presentara cargos contra un expresidente cubano, una medida que analistas interpretan como una escalada en la confrontación bilateral.
«No van a poder esperarnos ni ganar tiempo», declaró Rubio ante la prensa, reiterando la postura de que Washington no aliviará las sanciones mientras no se produzcan cambios sustanciales en la isla. La administración estadounidense ha intensificado en los últimos meses las medidas coercitivas, pese a las críticas de organizaciones internacionales y gobiernos latinoamericanos que reclaman una distensión.
Un contexto de máxima tensión
La indicación del secretario de Estado contrasta con las expectativas generadas durante la campaña electoral de 2024, cuando sectores demócratas y parte del establishment diplomático abogaban por retomar la senda del deshielo iniciada bajo el mandato de Barack Obama. Sin embargo, la llegada de Rubio al frente de la diplomacia ha supuesto un endurecimiento de la retórica y la práctica frente a La Habana, alineada con el bloque histórico de exiliados cubanos de Florida que el propio Rubio representa.
El pasado mes, el Departamento de Justicia imputó a un expresidente cubano bajo cargos de violaciones de derechos humanos, en una acción sin precedentes que el gobierno de Miguel Díaz-Canel calificó de «injerenciesta» y «provocación». La acusación, basada en la Ley de Protección de los Derechos Humanos contra la Represión en Cuba (Ley 253, en inglés H.R. 253), abre la puerta a nuevas sanciones judiciales contra altos cargos de la isla.
La respuesta de La Habana
El gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y ha denunciado una campaña de «hostigamiento» destinada a justificar una intervención militar. «Estados Unidos busca un pretexto para atacar a Cuba», declaró el canciller Bruno Rodríguez en una comparecencia televisada. «No caeremos en provocaciones», insistió. La comunidad internacional observa con preocupación el incremento de la tensión, especialmente tras los recientes movimientos de la flota estadounidense en el Caribe.
Analistas consultados señalan que las declaraciones de Rubio cierran la puerta a cualquier avance diplomático a corto plazo. «La postura de Washington es clara: no hay negociación bajo las condiciones actuales», afirmó el profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Miami, José Miguel Gómez. «El riesgo de un incidente militar aumenta cada mes que pasa sin un canal de comunicación directo», añadió.




