La ONG internacional Global Witness ha publicado este 11 de junio un informe que revela cómo el coltán extraído en el este de la República Democrática del Congo (RDC) está siendo blanqueado y exportado a través de Ruanda, alimentando las cadenas de suministro globales de minerales críticos para la tecnología. La investigación documenta que las exportaciones ruandesas de coltán se han más que duplicado en los últimos tres años, un incremento que, según la organización, no puede explicarse por la producción interna del país.

El control de la mina de Rubaya

El informe señala que la toma de la mina de Rubaya por parte de la coalición rebelde AFC/M23 en abril de 2024 fue un punto de inflexión. Desde entonces, la producción de coltán en la región de Kivu Norte, controlada por los insurgentes, ha fluido de forma masiva hacia Ruanda, donde se mezcla con la producción local y se reexporta con certificados de origen ruandés. Global Witness afirma que este proceso constituye un blanqueo sistemático de minerales procedentes de zonas de conflicto.

Las exportaciones de coltán de Ruanda han aumentado de forma tan abrupta que la única explicación plausible es que una parte sustancial procede de la RDC, violando las normas internacionales de trazabilidad.

La ONG, que ha investigado durante un año las rutas del mineral, advierte de que este tráfico alimenta directamente a los grupos armados que operan en el este congoleño, donde los abusos contra la población civil son recurrentes.

Implicaciones para la cadena de suministro global

El coltán es un mineral indispensable para la fabricación de condensadores utilizados en teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos electrónicos. La falta de trazabilidad real permite que este material entre en la cadena de suministro global sin que los fabricantes tecnológicos puedan garantizar que no financia conflictos. El informe de Global Witness insta a las autoridades ruandesas y congoleñas a colaborar en un sistema de certificación fiable y a la comunidad internacional a presionar para que se detenga el blanqueo.

La RDC ha denunciado en repetidas ocasiones que Ruanda utiliza su territorio como plataforma de exportación de minerales extraídos ilegalmente en el Congo, una acusación que Kigali niega sistemáticamente. Este nuevo informe, basado en datos aduaneros y entrevistas sobre el terreno, aporta una evidencia documental que refuerza las sospechas de tráfico a gran escala.