La empresa nuclear rusa Rosatom ha denunciado una ‘fuerte escalada’ de los ataques ucranianos contra la central nuclear de Zaporiyia, la ciudad de Energodar y las áreas circundantes, según declaró este viernes su director ejecutivo, Alexéi Lijachov. La advertencia eleva la preocupación por la seguridad de la mayor central nuclear de Europa, bajo control ruso desde marzo de 2022.

El riesgo de un accidente radiológico

Desde finales de abril, los bombardeos sobre la planta y sus alrededores se han intensificado, afirmó Lijachov, sin precisar el número de impactos o víctimas. La central, situada en el sureste de Ucrania, ha sido objeto de ataques recurrentes por ambas partes durante el conflicto, lo que ha llevado al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a mantener una presencia permanente de inspectores en el lugar.

Ha habido una fuerte escalada de los ataques ucranianos contra la central nuclear de Zaporiyia.

Rosatom no detalló el origen de los proyectiles ni las zonas afectadas, pero reiteró que la situación supone un riesgo inminente de accidente radiológico que podría afectar a toda Europa. La planta, que antes de la guerra generaba alrededor del 20% de la electricidad de Ucrania, permanece desconectada de la red eléctrica desde septiembre de 2022 y depende de generadores diésel de emergencia para mantener la refrigeración del combustible nuclear.

La respuesta internacional

El OIEA ha instado en repetidas ocasiones a un alto el fuego en torno a la central para evitar un desastre nuclear, pero los ataques han continuado. Moscú culpa a Kiev de bombardear la planta, mientras que Ucrania acusa a las fuerzas rusas de utilizar la infraestructura como escudo militar, algo que Rusia niega.

La escalada coincide con un incremento general de las hostilidades en el frente sur ucraniano, donde las fuerzas de Kiev han intensificado sus operaciones con drones y artillería de largo alcance. Por el momento, ni la Casa Blanca ni la Unión Europea han emitido declaraciones sobre la denuncia de Rosatom.