El director general de la agencia nuclear rusa Rosatom, Alexéi Lijachov, ha denunciado que Ucrania ha pasado al asesinato selectivo y sistemático de empleados de la central nuclear de Zaporozhie. Según Lijachov, los ataques ucranianos contra la planta podrían tener consecuencias catastróficas no solo para Ucrania y Rusia, sino también para una parte considerable de Europa.

Una escalada en la presión sobre la central

La central nuclear de Zaporozhie, la mayor de Europa, permanece bajo control ruso desde marzo de 2022. Desde entonces, ha sido escenario de repetidos bombardeos, que Moscú y Kiev se atribuyen mutuamente. En esta ocasión, Rosatom acusa a las fuerzas ucranianas de llevar a cabo ataques deliberados contra el personal de la planta, con el objetivo de desestabilizar su operación.

Las consecuencias de los ataques ucranianos contra la planta nuclear de Zaporozhie podrían afectar tanto a Ucrania como a Rusia y a una parte considerable de Europa.

Lijachov no precisó el número de víctimas ni la fecha exacta de los incidentes más recientes, pero su declaración supone un endurecimiento del tono respecto a anteriores denuncias de incidentes aislados. El responsable ruso advirtió de que la situación de seguridad en la central se deteriora progresivamente y que la comunidad internacional debería intervenir para evitar un accidente nuclear de gran escala.

El riesgo de un desastre nuclear

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha mantenido equipos de inspectores en la planta de forma intermitente, pero su capacidad para garantizar la seguridad se ha visto limitada por los combates en la zona. La central ha perdido el suministro eléctrico externo en varias ocasiones, lo que ha obligado a recurrir a generadores diésel de emergencia para mantener los sistemas de refrigeración.

Las autoridades ucranianas no han respondido por ahora a las acusaciones de Rosatom. Por su parte, Kiev ha acusado repetidamente a Rusia de utilizar la central como escudo militar y de almacenar allí armamento pesado, algo que Moscú niega. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de una catástrofe radiactiva que podría afectar a gran parte del continente europeo.