La empresa estadounidense Rocket Lab ha anunciado este lunes la adquisición de Iridium Communications por 8.000 millones de dólares (unos 7.400 millones de euros), en una operación que busca convertirla en un proveedor integral de servicios espaciales, desde el lanzamiento hasta las comunicaciones por satélite.
Una fusión que reconfigura el sector espacial
Rocket Lab, conocida por su cohete reutilizable Electron y por la fabricación de satélites, incorpora así la constelación de 66 satélites de órbita baja (LEO) que Iridium opera para comunicaciones globales. La compañía resultante ofrecerá lanzadores, fabricación de satélites y servicios de conectividad, compitiendo directamente con gigantes como SpaceX y con constelaciones europeas como IRIS².
La operación, valorada en 8.000 millones de dólares, supone un hito corporativo en el sector espacial comercial. Según fuentes de la compañía, la integración de Iridium permitirá a Rocket Lab ofrecer soluciones end-to-end (de extremo a extremo) a sus clientes, tanto gubernamentales como privados.
Implicaciones para la industria europea y española
La fusión plantea un desafío directo a los planes europeos de soberanía en conectividad por satélite, en particular al programa IRIS², una constelación de múltiples órbita impulsada por la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea. Con los 66 satélites de Iridium ya operativos y una flota de lanzadores propia, Rocket Lab se sitúa en una posición de ventaja comercial frente a las iniciativas europeas, aún en fase de despliegue.
Para la industria española, la operación podría traducirse en una mayor competencia en el mercado de comunicaciones por satélite, así como en posibles oportunidades de colaboración con la nueva compañía, que busca ampliar su presencia global.




