La Corte Penal Especial (CPS) de la República Centroafricana ha abierto este martes el juicio por contumacia contra el expresidente François Bozizé, acusado de crímenes contra la humanidad. Bozizé, que tomó el poder mediante un golpe de Estado en 2003 y fue derrocado una década después por una rebelión, reside en el exilio en Guinea-Bissau desde marzo de 2023.

El proceso, que se celebra en la capital, Bangui, representa un hito en la lucha contra la impunidad en un país sumido en décadas de inestabilidad política y violencia armada. La CPS, creada en 2015 con apoyo de Naciones Unidas, es el tribunal encargado de juzgar las violaciones más graves del derecho internacional cometidas en el territorio centroafricano desde 2003.

Bozizé, de 79 años, no comparece ante la corte al encontrarse fuera del país. La legislación centroafricana permite juzgar en rebeldía a los acusados que se niegan a comparecer. La acusación sostiene que el expresidente es responsable de asesinatos, torturas y persecuciones sistemáticas contra la población civil durante su mandato, que se extendió hasta 2013. El conflicto armado que siguió a su derrocamiento enfrentó a facciones rebeldes, principalmente musulmanas, con grupos cristianos, dejando miles de muertos y un país fragmentado.

La apertura del juicio coincide con un momento de relativa calma en República Centroafricana, aunque la presencia de grupos armados y la injerencia de potencias extranjeras —como Rusia, a través de mercenarios del grupo Wagner— continúan desestabilizando la región del Sahel. La comunidad internacional observa con atención el proceso, que podría sentar un precedente para otros líderes africanos acusados de atrocidades.