El desempleo de larga duración en el Reino Unido ha alcanzado su nivel más alto en casi una década, un síntoma preocupante de las tensiones estructurales que atraviesa la economía británica. Según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística (ONS), 474.000 personas llevan más de un año sin trabajo, una cifra que no se registraba desde 2016.

El dato refleja un endurecimiento persistente del mercado laboral, especialmente entre la población joven, que ha visto cómo las subidas de impuestos aplicadas por el Gobierno conservador han reducido la contratación y las oportunidades de empleo. Analistas británicos señalan que la crisis laboral está directamente vinculada a las políticas fiscales posteriores al Brexit, que han incrementado la presión sobre empresas y trabajadores.

El impacto en los jóvenes

Los menores de 25 años son el grupo más castigado por esta tendencia. La falta de empleo de larga duración no solo limita sus ingresos presentes, sino que también erosiona su capital profesional y sus perspectivas futuras. Organizaciones sindicales y de apoyo al empleo han denunciado que las ayudas sociales resultan insuficientes ante el encarecimiento del coste de la vida.

La ONS también ha informado de un aumento en el número de personas que han abandonado la búsqueda activa de trabajo, un fenómeno que los economistas denominan «desánimo laboral» y que suele preceder a un deterioro social más amplio. Este grupo no figura en las estadísticas oficiales de desempleo, lo que sugiere que la magnitud real del problema podría ser mayor.

Reacciones políticas

La oposición laborista ha cargado contra el Ejecutivo de Rishi Sunak, acusándole de aplicar «unos recortes que no funcionan». En un comunicado, el portavoz de Empleo del Partido Laborista afirmó: «Estos datos demuestran que las alzas fiscales no han generado empleo, sino que han hundido a una generación entera en la inactividad». Por su parte, el Gobierno defiende que sus políticas han estabilizado la economía tras la crisis energética y reducido la inflación, aunque reconoce que el mercado laboral aún no se ha recuperado.

El contexto fiscal británico se ha endurecido significativamente desde 2024, con subidas en el Impuesto de Sociedades y las cotizaciones a la Seguridad Social. El Banco de Inglaterra ha advertido de que el bajo crecimiento económico podría prolongar la crisis de empleo hasta bien entrado 2027.