El Reino Unido ha registrado su mayor destrucción de empleo en cinco años durante el mes de abril, con 100.000 puestos de trabajo eliminados, según los datos publicados este martes por la Oficina Nacional de Estadística (ONS). La cifra, la más alta desde 2021, refleja el impacto directo del conflicto bélico con Irán sobre la economía británica.
Costes energéticos disparados
El incremento de los costes energéticos vinculado a la guerra con Irán está reduciendo los márgenes empresariales y forzando a los empleadores a recortar personal. La escalada de tensiones en Oriente Próximo ha disparado el precio del crudo y del gas, golpeando con especial dureza a sectores intensivos en consumo energético como la manufactura, el transporte y la logística.
Según la ONS, los despidos se concentraron en empresas de tamaño mediano y grande, que han optado por reducir plantilla antes que afrontar una factura energética insostenible. El dato supone un récord negativo para el mercado laboral británico desde el estallido de la pandemia de covid-19, y sitúa la tasa de desempleo en niveles que no se veían desde 2021.
El conflicto como telón de fondo
El Reino Unido participa activamente en la coalición liderada por Estados Unidos contra Irán, lo que ha expuesto a su economía a las turbulencias energéticas del conflicto. El gobierno de Keir Starmer ha anunciado medidas de alivio para hogares y empresas, pero los datos de empleo sugieren que el impacto real es ya severo.
Los analistas advierten de que, si el conflicto se prolonga, las pérdidas de empleo podrían intensificarse en los próximos meses. La ONS actualizará sus cifras de desempleo el próximo mes de junio.




