El Gobierno del Reino Unido ha anunciado este lunes una prohibición total del acceso a redes sociales para menores de 16 años, una medida que sigue el precedente establecido por Australia en 2024. El anuncio lo ha realizado el primer ministro Keir Starmer, que ha justificado la decisión por la necesidad de proteger la salud mental y la seguridad de los niños y adolescentes frente a los riesgos de las plataformas digitales.
La prohibición, que podría entrar en vigor a principios de 2027, afectará a gigantes tecnológicos como Meta (propietaria de Facebook e Instagram), TikTok y X (antes Twitter), entre otros. Además del veto a redes sociales, el paquete de medidas incluye restricciones para que los menores no puedan hablar con desconocidos en juegos en línea ni realizar transmisiones en directo sin supervisión.
La decisión se produce en un contexto de creciente presión regulatoria global contra las grandes tecnológicas. Australia fue pionera en 2024 al aprobar una ley que impide a menores de 16 años acceder a plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat y YouTube, una normativa que cubre a unos 4,5 millones de menores australianos. El Gobierno británico no ha precisado el número de afectados en el Reino Unido, pero fuentes oficiales señalan que el impacto será significativo dado el alto uso de redes entre adolescentes.
El anuncio de Starmer representa un giro respecto a la postura tradicional del Reino Unido, que hasta ahora había optado por códigos de conducta voluntarios y sanciones a plataformas por incumplimiento de la Ley de Seguridad en Línea de 2023. Con esta nueva medida, Londres se alinea con la corriente más restrictiva impulsada por países como Australia y, en menor medida, Francia, que ha propuesto una «mayoría digital» a los 15 años.
La industria tecnológica ha mostrado su preocupación. La patronal del sector en Reino Unido ha advertido de que una prohibición total podría ser «desproporcionada y difícil de aplicar», y ha pedido al Gobierno que centre sus esfuerzos en mejorar los sistemas de verificación de edad y en la educación digital de padres e hijos. Sin embargo, el Ejecutivo de Starmer defiende que la medida es necesaria ante la evidencia de que el uso intensivo de redes sociales está asociado a un aumento de la ansiedad, la depresión y el acoso entre los jóvenes.
La aplicación técnica de la prohibición plantea varios retos, como la verificación efectiva de la edad de los usuarios sin vulnerar su privacidad. El Gobierno británico ha anunciado que trabajará con la Oficina del Comisionado de Información (ICO) para diseñar un sistema de control que no requiera documentos de identidad obligatorios, aunque no ha dado detalles concretos. Las plataformas que incumplan la norma se enfrentarán a multas que podrían alcanzar el 10% de su facturación global, según ha adelantado el Ministerio de Ciencia, Innovación y Tecnología.
La decisión británica refuerza la tendencia internacional hacia una regulación más estricta de las redes sociales para menores. La Unión Europea, por su parte, mantiene la edad mínima en 13 años con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), aunque Bruselas estudia elevar ese límite. El debate sobre el equilibrio entre la protección infantil y la libertad de acceso a la información sigue abierto, pero el Reino Unido ha dado un paso firme al optar por la prohibición total.




