El gobierno británico ha anunciado este 15 de junio de 2026 una prohibición generalizada del uso de redes sociales para menores de 16 años, la medida más restrictiva adoptada hasta la fecha por una democracia occidental en materia de protección infantil en línea. La normativa también establece una edad mínima para el uso de ciertos chatbots, en un intento de blindar a los jóvenes ante contenidos nocivos y riesgos para la salud mental.

La decisión, comunicada por el Ministerio de Cultura, Medios y Deporte británico, supone un giro de 180 grados respecto al modelo de autorregulación que hasta ahora prevalecía en el país. El gobierno laborista de Keir Starmer argumenta que las medidas voluntarias adoptadas por las grandes tecnológicas han sido insuficientes para frenar la exposición de los menores a material dañino, bullying digital y algoritmos adictivos.

Un marco legal pionero

La prohibición se enmarca en una revisión más amplia de la Ley de Seguridad en Línea (Online Safety Act), aprobada en 2023. Según fuentes oficiales, las plataformas tendrán un plazo de seis meses para implantar sistemas de verificación de edad obligatorios, so pena de sanciones económicas que podrían alcanzar el 10% de su facturación global.

El gobierno británico ha justificado la medida en base a estudios que vinculan el uso intensivo de redes sociales en la adolescencia con aumentos significativos de ansiedad, depresión y trastornos de conducta alimentaria. La ministra de Ciencia, Innovación y Tecnología, Lucy Powell, declaró ante el Parlamento:

No podemos seguir delegando la seguridad de nuestros hijos en los términos y condiciones de empresas cuyo modelo de negocio depende de mantenerlos enganchados a una pantalla.

La reacción de las grandes tecnológicas no se ha hecho esperar. Meta, propietaria de Instagram y Facebook, ha advertido que la prohibición podría aislar a los menores británicos de espacios de socialización digital y empujarlos a plataformas no reguladas. Por su parte, organizaciones de derechos digitales como la Open Rights Group han cuestionado la efectividad de la medida y alertado sobre posibles riesgos para la privacidad de los datos biométricos que exigirían los sistemas de verificación de edad.

Con esta decisión, el Reino Unido se sitúa a la vanguardia de la regulación digital infantil, por delante de la Unión Europea, que aprobó en 2022 el Digital Services Act pero sin llegar a una prohibición tan tajante. La medida podría influir en otros países, como España, donde el Gobierno ha mostrado interés en endurecer las restricciones para menores en el entorno digital.