La tecnológica Google ha anunciado este miércoles un conjunto de medidas para reducir el impacto hídrico de sus centros de datos, en un contexto de creciente crítica por el consumo de recursos que implica la expansión de la inteligencia artificial. La compañía se ha comprometido a reponer más agua de la que consumen sus instalaciones, según detalló en un comunicado.

El anuncio coincide con una resolución del regulador británico, la Competition and Markets Authority (CMA), que obliga a Google a permitir que los editores de websites excluyan sus contenidos de funciones de búsqueda basadas en IA, como AI Overviews. La medida, que afecta al mercado del Reino Unido, busca dar mayor control a los creadores de contenido sobre el uso de su información por parte de los sistemas generativos.

La combinación de ambas noticias refleja las tensiones que genera el despliegue masivo de infraestructura de IA: por un lado, el impacto ambiental, especialmente el consumo de agua para refrigeración; por otro, la soberanía de los datos y la relación entre las grandes tecnológicas y los reguladores. Google, sin embargo, insiste en que sus centros de datos son ya un 50% más eficientes en el uso de agua que la media del sector, y que las nuevas promesas incluyen la colaboración con autoridades locales para mejorar la gestión hídrica.

La decisión de la CMA supone un precedente en la regulación de la inteligencia artificial aplicada a la búsqueda, y podría influir en otros organismos internacionales que estudian medidas similares. Google, por su parte, no ha detallado aún cómo implementará técnicamente la exclusión de contenidos en sus funciones de búsqueda con IA.