El ministro de Defensa del Reino Unido, John Healey, presentó este jueves su dimisión al primer ministro, Keir Starmer, en protesta por el plan de gasto militar del Gobierno laborista, al considerar que «se queda muy por debajo de lo necesario» para garantizar la seguridad del país.

En su carta de renuncia, Healey afirmó haber tenido acceso al borrador del plan de financiación de la Defensa y que este «no cumple con los requisitos mínimos» en un contexto de crecientes compromisos con la OTAN y la guerra en Ucrania. La dimisión se produce apenas unos meses después de que el propio Healey hubiera avalado públicamente el compromiso del Gobierno de aumentar el gasto en Defensa hasta el 2,5% del PIB.

Una crisis que golpea al Ejecutivo laborista

La salida del ministro supone un duro golpe para Starmer, que intenta mantener la unidad del Ejecutivo mientras negocia los presupuestos generales con el Tesoro. Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron que el plan rechazado por Healey implicaba recortes en programas clave de adquisición de armamento y modernización de las Fuerzas Armadas.

La oposición conservadora no ha tardado en reaccionar. El portavoz de Defensa del Partido Conservador, Grant Shapps, calificó la dimisión de «prueba fehaciente de que el Gobierno laborista no se toma en serio la seguridad nacional». Por su parte, desde Downing Street se limitaron a señalar que Starmer «agradece el servicio prestado por Healey» y que en los próximos días se nombrará un sucesor.

La crisis en el Ministerio de Defensa británico llega en un momento especialmente delicado, con la OTAN presionando a sus miembros para que incrementen su gasto militar ante la amenaza rusa y con el Reino Unido ejerciendo un papel relevante en el apoyo a Ucrania. La dimisión de Healey podría complicar los compromisos adquiridos por Londres en la cumbre de la Alianza Atlántica prevista para julio.

Analistas británicos consultados por la prensa local señalan que la salida del ministro podría forzar a Starmer a revisar al alza el techo de gasto si no quiere ver dañada su credibilidad en materia de Defensa tanto en el plano interno como ante sus socios internacionales.