La organización Declassified UK, junto con diversos grupos activistas, ha intensificado la presión sobre el Gobierno británico para que prohíba un evento inmobiliario israelí programado próximamente en Reino Unido. Según denuncian, el encuentro permite a los asistentes registrar su interés en asentamientos ilegales israelíes, lo que podría vulnerar el derecho internacional y generar tensiones diplomáticas.

El portal del evento, según las fuentes, ofrecía esta misma semana la opción de inscribirse para recibir información sobre propiedades en asentamientos de Cisjordania ocupada. La práctica, considerada ilegal por la comunidad internacional, contraviene las resoluciones de Naciones Unidas que declaran nulas las transferencias de población hacia territorios ocupados.

La organización Declassified UK, especializada en investigaciones geopolíticas, ha instado al Ejecutivo de Keir Starmer a actuar con firmeza y a no permitir que suelo británico sea utilizado para promocionar actividades que califican de violación del derecho internacional humanitario. Los activistas recuerdan que el Reino Unido tiene la obligación legal de no prestar ayuda o asistencia en el mantenimiento de la ocupación.

Un precedente de tensión diplomática

No es la primera vez que Londres se enfrenta a este tipo de controversias. En el pasado, el Gobierno británico ha sido criticado por no tomar medidas contra ferias y exposiciones que promocionan asentamientos israelíes. Sin embargo, la creciente presión social y política en el país podría forzar un cambio de postura.

El ministerio de Asuntos Exteriores británico, preguntado por Declassified UK sobre el evento, no ha hecho declaraciones oficiales hasta el momento. No obstante, fuentes diplomáticas señalan que el asunto se está evaluando internamente.

La polémica coincide con un momento de especial sensibilidad en las relaciones entre el Reino Unido e Israel. El Gobierno laborista ha intentado mantener un equilibrio entre la tradición de apoyo a Israel y la defensa del derecho internacional, un equilibrio que el caso de los asentamientos pone a prueba.

Desde los colectivos propalestinos se ha anunciado que, de no producirse la prohibición, se movilizarán ante la sede del evento para protestar contra lo que consideran una complicidad con la ocupación israelí.