El regulador de comunicaciones del Reino Unido, Ofcom, ha anunciado este martes que exigirá a las empresas tecnológicas que operan en el país medidas concretas contra los deepfakes y la difusión de imágenes íntimas no consentidas. La decisión responde, según el organismo, a la «urgente necesidad de proteger mejor a mujeres y niñas en línea».
La nueva obligación se enmarca dentro de la Ley de Seguridad en Línea (Online Safety Act), aprobada en 2023, cuyo despliegue regulatorio está siendo supervisado por Ofcom. Las plataformas, desde redes sociales hasta servicios de mensajería, deberán implementar sistemas de detección y moderación para eliminar este tipo de contenido, así como facilitar la denuncia por parte de las víctimas.
Un fenómeno en aumento
La proliferación de deepfakes —imágenes, vídeos o audios generados por inteligencia artificial que pueden hacer parecer real algo falso— ha disparado las alertas entre los reguladores. En el Reino Unido, organizaciones de derechos digitales llevan meses denunciando que las mujeres y las niñas son las principales víctimas de esta forma de violencia sexual digital. Ofcom ha subrayado que las tecnológicas deben actuar con diligencia proporcionada al riesgo que sus servicios puedan entrañar.
Es una prioridad absoluta que las plataformas rindan cuentas. No podemos tolerar que el entorno digital se convierta en un espacio de impunidad para la violencia de género.
El anuncio de Ofcom se produce en un contexto de creciente presión social y política en el Reino Unido, donde varios casos mediáticos han evidenciado el daño que estas imágenes causan a las víctimas. El regulador advierte de que, si las empresas no cumplen, se enfrentan a multas de hasta el 10% de sus ingresos globales anuales o incluso al bloqueo de sus servicios en el país.
Precedente internacional
La decisión británica sienta un precedente en la regulación de contenidos generados por IA. Mientras la Unión Europea avanza con su propia normativa —la Ley de IA (AI Act)—, el Reino Unido opta por un enfoque sectorial centrado en la seguridad en línea. Expertos consultados consideran que la medida podría influir en otros países que aún carecen de legislación específica contra los deepfakes.
Ofcom ha señalado que publicará en los próximos meses un código de conducta detallado con las obligaciones técnicas y procedimentales que las tecnológicas deberán adoptar, y que supervisará su cumplimiento mediante auditorías regulares.




