La compañía estadounidense Regent Defense ha apostado por el desarrollo de una familia de planeadores marinos o vehículos de efecto suelo, denominados seagliders, con los que pretende redefinir la movilidad marítima tanto en ámbitos civiles como militares. Estos vehículos combinan hidrodinámica de hidroala, vuelo en efecto suelo y propulsión eléctrica o híbrida para crear plataformas rápidas, discretas y de operación austera, resucitando el concepto del veterano ekranoplano soviético.
Un concepto revisitado
El ekranoplano, desarrollado por la Unión Soviética durante la Guerra Fría, era un vehículo de efecto suelo que volaba a baja altura sobre el agua, combinando la velocidad de un avión con la capacidad de carga de un barco. Ahora, Regent Defense recupera la idea con tecnología moderna: los seagliders emplean hidroalas para despegar desde el agua y luego pasan al vuelo en efecto suelo, donde la sustentación generada por la proximidad a la superficie permite una mayor eficiencia energética. La propulsión, eléctrica o híbrida, reduce la firma acústica y térmica, lo que los hace adecuados para misiones de vigilancia, transporte rápido de tropas o carga, y guerra antisuperficie.
Aplicaciones militares y civiles
En el ámbito militar, los seagliders podrían operar desde buques de guerra o bases costeras, ofreciendo una capacidad de respuesta rápida para misiones de asalto anfibio, patrulla marítima o interdicción. Su perfil bajo y su capacidad para operar en aguas poco profundas los convierten en plataformas versátiles en entornos litorales. En el sector civil, se plantean como alternativa rápida y eficiente para el transporte de pasajeros y mercancías entre puertos, reduciendo los tiempos de trayecto respecto a los ferris convencionales.
Según la empresa, los prototipos ya están en fase de pruebas, aunque no se han divulgado plazos concretos para su entrada en servicio. El desarrollo de los seagliders se enmarca en una tendencia más amplia de la industria de defensa estadounidense por explorar nuevas plataformas no tripuladas o con tripulación reducida que puedan operar en entornos disputados, donde la guerra electrónica y las defensas antiaéreas complican el empleo de aeronaves convencionales.




