La República Democrática del Congo (RDC) ha firmado en Kinshasa un acuerdo con la compañía belga SPACEBEL para la adquisición de un satélite de observación terrestre bautizado como RDC-SAT. El contrato, suscrito con el Ministerio de Educación Superior, Universidades e Investigación Científica del país africano, incluye el suministro, la puesta en servicio, el mantenimiento y la formación del personal congoleño.

Según el Ministerio congoleño, el satélite permitirá al país monitorizar de forma independiente su territorio, sus fronteras y su medio ambiente. La RDC, el segundo país más extenso de África, ha carecido hasta ahora de capacidad propia de observación espacial, lo que le obligaba a depender de imágenes suministradas por potencias extranjeras.

La operación se inscribe en la estrategia del Gobierno de Kinshasa por reforzar su soberanía tecnológica. El satélite RDC-SAT proporcionará imágenes de alta resolución que podrán emplearse tanto para la vigilancia de los vastos bosques ecuatoriales —amenazados por la deforestación ilegal— como para el control de las fronteras orientales, donde operan numerosos grupos armados.

SPACEBEL, con sede en Lieja, es una empresa especializada en soluciones de observación terrestre y ha trabajado previamente con la Agencia Espacial Europea (ESA). El coste del programa no ha sido revelado, pero fuentes del sector lo estiman en varias decenas de millones de dólares, financiados con cargo al presupuesto nacional y, posiblemente, con apoyo de socios internacionales.

El anuncio llega en un contexto en el que varios países africanos están apostando por el desarrollo de capacidades espaciales. Nigeria, Sudáfrica, Etiopía y Ruanda ya cuentan con satélites en órbita, y la RDC se suma ahora a esa lista con el respaldo de la industria europea.