Qatar ha desplegado en Washington una sofisticada operación de influencia en línea que combina lobistas, think tanks y plataformas digitales para proyectar una imagen de socio confiable, mientras oculta sus vínculos con actores problemáticos, según un informe publicado el 9 de junio de 2026. La estrategia busca preservar su papel de mediador regional y anfitrión de bases militares estadounidenses, al tiempo que promueve sus propios intereses en Oriente Próximo.
El régimen catarí, que según diversas investigaciones periodísticas se valió de sobornos para obtener la sede del Mundial de fútbol de 2022, ha creado una plataforma mediática artificial llamada Eekad. Este sitio se presenta como un medio independiente de verificación de datos e investigación de fuentes abiertas, pero en realidad forma parte del aparato de influencia de Doha, según el reporte de inteligencia. Eekad complementa a Al Jazeera, el gigante mediático catarí, y ha sido diseñado para promover la agenda del país desde una supuesta neutralidad.
Una red de presión en Washington
La operación catarí en la capital estadounidense incluye lobistas contratados y vínculos con centros de estudios que generan informes favorables a Doha. La estrategia se desarrolla mientras la Administración estadounidense mantiene una presencia militar significativa en Qatar —con la base aérea de Al Udeid como principal centro de operaciones en la región— y depende de su mediación en conflictos como la guerra de Gaza o las negociaciones con Irán.
Según fuentes de inteligencia citadas por el informe, Qatar busca blindar su estatus de interlocutor indispensable en Washington mientras impulsa una agenda propia que incluye el apoyo a grupos islamistas y la promoción de intereses económicos en el sector energético y de inversiones. La operación de influencia en línea se suma a otras tácticas ya conocidas, como el cabildeo directo y el mecenazgo académico.
La plataforma Eekad se presenta como un medio independiente de investigación, pero en realidad forma parte del engranaje de propaganda catarí, diseñado para blanquear la imagen del régimen y desacreditar a sus críticos.
El informe, que no especifica cifras ni fuentes concretas, subraya la dificultad de rastrear el alcance de la operación debido a la opacidad de las redes digitales y la financiación a través de fundaciones y entidades con sede en paraísos fiscales. La influencia catarí en Washington no es nueva, pero la sofisticación de la nueva maquinaria en línea representa un salto cualitativo en su capacidad para moldear la opinión pública y la toma de decisiones en la capital estadounidense.




