El presidente ruso, Vladímir Putin, se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín los próximos 19 y 20 de mayo, en un viaje de dos días que refuerza la coordinación entre Moscú y Pekín. Así lo ha confirmado el Kremlin este sábado, en un anuncio que sitúa el encuentro apenas unos días después de la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, a China.
Un desafío directo a Occidente
La cumbre Putin-Xi se produce en un contexto de creciente tensión entre la alianza occidental y el eje sino-ruso. La rápida sucesión de ambas reuniones subraya la voluntad de China y Rusia de presentar un frente común frente a Estados Unidos, en un pulso diplomático que reconfigura las alianzas globales. La visita de Trump a Pekín, que concluyó el pasado miércoles, dejó una imagen cordial pero avances limitados en comercio y geopolítica, lo que refuerza la percepción de que Pekín busca diversificar sus alianzas.
Para España, como miembro de la OTAN y de la Unión Europea, el estrechamiento de lazos entre Pekín y Moscú implica un desafío estratégico directo, especialmente en lo relativo a la seguridad europea y el equilibrio de poder global. Fuentes diplomáticas señalan que Bruselas sigue con atención los movimientos de ambos líderes, ante la posibilidad de que se anuncien nuevos acuerdos energéticos o militares.
Agenda sin desvelar
Aunque el Kremlin no ha detallado la agenda completa, se espera que Putin y Xi aborden cuestiones comerciales, de seguridad y de cooperación energética. La dependencia europea del gas ruso y la influencia comercial china en sectores clave para la UE convierten a esta cumbre en un termómetro de las relaciones Este-Oeste. La visita de Trump dejó sobre la mesa aranceles y litigios tecnológicos sin resolver, lo que refuerza la necesidad de China de consolidar su alianza con Rusia.




