El presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente chino, Xi Jinping, firmaron este jueves una declaración conjunta sobre colaboración estratégica que refuerza el eje Moscú-Pekín en un contexto de creciente confrontación con Occidente. El documento, rubricado tras los discursos de ambos mandatarios y la firma de acuerdos entre las delegaciones de los dos países, subraya que los principios del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación «pasaron la prueba del tiempo y no han perdido su relevancia», según el comunicado oficial difundido por la agencia rusa Sputnik.

Un mensaje de unidad ante la presión occidental

La declaración llega en un momento en que Rusia afronta un aislamiento diplomático y económico por parte de Estados Unidos y la Unión Europea debido a la guerra en Ucrania, mientras China ve cómo se intensifica la rivalidad tecnológica y comercial con Washington. El documento conjunto pretende enviar una señal de unidad frente a la expansión de la OTAN y el orden liberal liderado por Estados Unidos, según analistas consultados por medios afines al Kremlin.

Tras la firma de acuerdos entre las delegaciones rusa y china y los discursos de Vladímir Putin y Xi Jinping, las partes firmaron la declaración conjunta que postuló que los principios establecidos en el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación pasaron la prueba del tiempo y no han perdido su relevancia.

Una alianza en consolidación

El Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, firmado en 2001, establecía las bases de una asociación estratégica que en los últimos años se ha intensificado. La declaración firmada este jueves actualiza y amplía los compromisos bilaterales en áreas como la seguridad, la economía y la coordinación diplomática. Aunque no se difundieron datos concretos sobre los acuerdos adicionales —que incluyeron memorandos de cooperación en energía, tecnología y defensa—, fuentes próximas a la cumbre señalaron que se reforzará la cooperación militar y la coordinación en foros internacionales como Naciones Unidas y los BRICS.

La cumbre, que se celebró en un formato híbrido entre Moscú y Pekín, fue seguida de cerca por los departamentos de Estado de las potencias occidentales, que ven en el eje ruso-chino el principal desafío al orden internacional vigente. La consolidación de la alianza coincide con la próxima cumbre de la OTAN en Washington, prevista para julio, donde se espera que los aliados acuerden nuevas sanciones contra Moscú y medidas para contrarrestar la influencia china.