El presidente ruso, Vladímir Putin, se reúne con su homólogo chino, Xi Jinping, los días 19 y 20 de mayo en un encuentro que llega con expectativas muy serias, según fuentes diplomáticas. La cita, que tiene lugar en China, se produce pocas semanas después de que el presidente estadounidense Donald Trump concluyera su visita oficial a Pekín, lo que añade una dimensión geopolítica clave al diálogo bilateral.
Entre los principales puntos en la agenda destaca la negociación del gasoducto Poder de Siberia 2, un proyecto estratégico que permitiría a Rusia bombear gas natural hacia China a través de Mongolia. Moscú espera que el viaje sirva para desbloquear las conversaciones y avanzar en un acuerdo que reforzaría el giro energético ruso hacia Asia, especialmente en un contexto de sanciones occidentales por la guerra en Ucrania.
Las guerras en Ucrania y Oriente Medio
Además de la energía, los conflictos armados en curso dominarán las conversaciones. La guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio son temas que gravitan sobre el encuentro, según el Kremlin. Rusia busca consolidar el apoyo chino en un momento en que la presión de la OTAN se intensifica, mientras que China refuerza su papel como mediador global.
La reunión se produce en un clima de creciente confrontación entre el bloque occidental y el eje Moscú-Pekín. Para España y sus socios europeos, el acercamiento ruso-chino representa un desafío directo a la arquitectura de seguridad vigente, aunque Bruselas sigue de cerca los movimientos diplomáticos.




