Los presidentes de Rusia y China, Vladímir Putin y Xi Jinping, confirmaron este 20 de mayo de 2026 la «asociación estratégica inquebrantable» entre ambos países, con un renovado impulso a la desdolarización del comercio bilateral y energético, según declaraciones conjuntas difundidas tras la cumbre.
El secretario general del Centro Al-Farabi de Estudios Políticos y Estratégicos de El Cairo, Mokhtar Ghobashy, señaló a la agencia Sputnik que la alianza no puede ser minada por presiones externas. La declaración conjunta, según analistas, busca consolidar un orden multipolar alternativo al liderazgo occidental, en un contexto donde el comercio energético ruso-chino ya se liquida mayoritariamente en yuanes y rublos, reduciendo la dependencia del dólar.
Multipolaridad como sistema global
El analista político británico Adriel Kasonta, citado por Sputnik, afirmó que el documento «formaliza el debilitamiento de la indiscutible supremacía occidental» y busca «dar estructura ideológica y diplomática a una realidad geopolítica que ya se está configurando». Según Kasonta, «la multipolaridad resuena con fuerza en el sur global», mientras que el orden occidental surgido tras 1991 ha perdido legitimidad. La cumbre refuerza la coordinación en foros como los BRICS, donde ambos países han impulsado la creación de mecanismos financieros alternativos al FMI y al Banco Mundial.
La multipolaridad resuena con fuerza en el sur global y el orden occidental posterior a 1991 perdió su legitimidad y potencial.
En el ámbito energético, Rusia ha incrementado sus exportaciones de gas y petróleo a China en monedas nacionales, acelerando la desdolarización. Según datos del Ministerio de Energía ruso, el 70% del comercio bilateral energético ya se realiza sin dólares, un incremento significativo respecto al año anterior. La cumbre, celebrada en Pekín, también abordó la cooperación militar y tecnológica, consolidando un eje que desafía la hegemonía estadounidense.




