El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed Al Nahyan, mantuvieron el sábado una conversación telefónica centrada en el conflicto en torno a Irán y la situación general en Oriente Medio, según informó el Kremlin en un comunicado oficial.

La llamada, de la que no se han revelado más detalles diplomáticos, se produce en un contexto de creciente tensión regional tras los ataques estadounidenses contra posiciones iraníes. La coordinación entre Moscú y Abu Dabi refleja la búsqueda de un equilibrio multipolar frente a la escalada liderada por Washington en una de las regiones más volátiles del planeta.

Un eje que gana peso contra la escalada

Rusia, aliada tradicional de Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU y en los foros energéticos, ha intensificado en las últimas semanas los contactos con las monarquías del Golfo. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, mantiene una relación ambivalente con Washington: es socio en materia de seguridad pero también ha diversificado sus lazos hacia el este, con Pekín y Moscú como socios estratégicos.

«El conflicto en torno a Irán y la situación en Oriente Medio han sido los temas de conversación», señaló el Kremlin, sin precisar si se alcanzaron acuerdos concretos. La llamada del sábado se suma a varias reuniones previas entre Putin y el jeque emiratí, quien ha visitado Moscú en dos ocasiones en los últimos dieciocho meses para abordar la cooperación energética y la seguridad regional.

La conversación se produce cuando la Administración Trump ha redoblado la presión militar sobre Teherán, incluyendo bombardeos contra instalaciones nucleares y de misiles. Tanto Rusia como EAU han instado a la contención, si bien Moscú ha condenado abiertamente la agresión estadounidense, mientras que Abu Dabi ha optado por un tono más moderado, pidiendo una solución negociada.

El diálogo Putin–Mohamed bin Zayed refuerza la percepción de que el golfo Pérsico se está convirtiendo en un escenario clave de la pugna entre potencias, con Rusia y China como contrapesos a la hegemonía estadounidense, según coinciden analistas internacionales consultados.