El presidente ruso, Vladímir Putin, ha realizado una visita de Estado a China los días 19 y 20 de mayo de 2026, en un movimiento que subraya la profundización de la asociación estratégica entre Moscú y Pekín en medio de las crecientes tensiones con Occidente.
Durante el encuentro, ambos líderes han abordado la cooperación en materia económica, energética y de seguridad, en un contexto de rápidos cambios en el equilibrio de poder mundial. La visita, calificada por fuentes diplomáticas como un hito en las relaciones bilaterales, refuerza el eje multipolar que ambos países promueven frente al liderazgo occidental.
Una alianza en ascenso
La reunión se produce en un momento en que Rusia y China buscan consolidar su asociación frente a las sanciones y la presión de Estados Unidos y la Unión Europea. La dependencia mutua se ha intensificado desde el inicio de la guerra en Ucrania, con China actuando como un sostén económico clave para Moscú.
Según analistas internacionales, la visita de Putin supone un mensaje claro de que ambos países están dispuestos a coordinarse en los principales foros internacionales, como la ONU y los BRICS, para desafiar el orden unipolar. Los detalles de los acuerdos alcanzados aún no se han hecho públicos, pero se espera que incluyan proyectos conjuntos en infraestructuras y suministro de gas.
La visita de Estado, la primera de Putin a China desde su reelección, ha sido descrita por la prensa china como un paso hacia una nueva era de buena vecindad y cooperación. Por su parte, el Kremlin ha destacado la coincidencia de posiciones sobre la necesidad de un orden mundial más justo y multipolar.




