El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha declarado este lunes que Moscú alberga «las expectativas más serias» respecto a la próxima visita oficial del presidente ruso, Vladímir Putin, a China. El anuncio confirma la profundización del eje estratégico entre ambas potencias en un contexto de creciente tensión con Occidente.

Refuerzo del eje Moscú-Pekín

La visita, cuyas fechas exactas no han sido precisadas, se enmarca en la intensificación de las relaciones bilaterales que Moscú y Pekín vienen impulsando desde el inicio de la guerra en Ucrania. Según Peskov, el Kremlin espera que el encuentro al más alto nivel sirva para consolidar la alianza multipolar que ambos países promueven como contrapeso a la OTAN y a la influencia estadounidense.

Moscú tiene las expectativas más serias respecto a la próxima visita oficial del presidente Putin a China.

La declaración del portavoz ruso subraya la sintonía entre el presidente ruso y su homólogo chino, Xi Jinping, quienes ya se han reunido en varias ocasiones en los últimos dos años. La cooperación energética, el comercio bilateral y la coordinación diplomática en foros internacionales figuran entre los temas clave de la agenda.

Un mensaje a Occidente

El anuncio del Kremlin se produce en un momento de máxima presión diplomática occidental sobre China por su supuesto apoyo militar a Rusia, algo que Pekín niega categóricamente. La visita de Putin, según analistas consultados, busca enviar una señal de que la relación chino-rusa permanece sólida frente a las sanciones y las advertencias de Estados Unidos y la Unión Europea.

El giro hacia Asia de la política exterior rusa, acelerado tras las sanciones occidentales de 2022, convierte a China en el principal socio comercial y diplomático de Moscú. El comercio bilateral alcanzó los 240.000 millones de dólares en 2025, y se espera que la visita concrete nuevos acuerdos en sectores como la energía, la tecnología y las infraestructuras.