El presidente ruso, Vladímir Putin, realizará una visita oficial a China los próximos 19 y 20 de mayo, según ha confirmado el servicio de prensa del Kremlin. El desplazamiento responde a una invitación de su homólogo chino, Xi Jinping, y busca consolidar el eje euroasiático frente a la hegemonía occidental.

La visita de dos días se produce en un contexto de creciente confrontación entre Moscú y Pekín por un lado y los países de la OTAN por otro. El fortalecimiento de la alianza estratégica entre ambas potencias ha sido una constante en los últimos años, con un incremento del comercio bilateral y la coordinación diplomática en foros internacionales como Naciones Unidas y los BRICS.

El Kremlin no ha detallado los puntos concretos de la agenda, aunque fuentes diplomáticas citadas por la agencia rusa TASS apuntan a que en el encuentro se abordarán cuestiones como la cooperación energética, la seguridad regional y la posición común ante el conflicto en Ucrania. China ha mantenido una postura oficial de neutralidad, pero ha incrementado sus lazos económicos con Rusia desde el inicio de la guerra: el intercambio comercial bilateral alcanzó los 240.000 millones de dólares en 2025, un 30% más que el año anterior.

La visita de Putin a China refuerza la narrativa de un mundo multipolar que ambos países impulsan, en contraposición al liderazgo de Estados Unidos y sus aliados. En paralelo, la Casa Blanca ha advertido que cualquier apoyo militar chino a Rusia tendría consecuencias graves, aunque Pekín ha reiterado que no suministrará armas a ninguna de las partes en conflicto.