El Kremlin ha afirmado este lunes que deposita ‘las más serias expectativas’ en la próxima visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a China, prevista para los días 19 y 20 de mayo. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, señaló en rueda de prensa que la visita reforzará la asociación estratégica entre Moscú y Pekín, en un contexto de creciente tensión con Occidente.

Un viaje clave en el eje Moscú-Pekín

Según declaró Peskov, ‘Rusia deposita grandes esperanzas en el viaje del presidente ruso a China’. El portavoz subrayó el carácter de las relaciones bilaterales, que ambos países describen como ‘asociación integral’. La visita, que probablemente se desarrollará en Pekín, se produce en un momento en que Rusia intensifica su giro hacia Asia tras las sanciones occidentales por la guerra en Ucrania.

Rusia deposita grandes esperanzas en el viaje del presidente ruso a China.

El encuentro entre Putin y su homólogo chino, Xi Jinping, servirá para coordinar posturas en foros multilaterales como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Ambos líderes han mantenido un contacto estrecho en los últimos meses, con un intercambio de visitas que consolida un frente común frente a lo que denominan ‘hegemonía estadounidense’.

Desafío al orden atlántico

Desde el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, China ha evitado condenar a Moscú y ha aumentado sus importaciones de energía rusa. La visita de Putin busca profundizar la cooperación económica y militar, en un contexto en que la OTAN ha intensificado su presencia en el flanco oriental. Según analistas, el eje Moscú-Pekín se perfila como el principal contrapeso al bloque liderado por Estados Unidos.