El presidente ruso, Vladímir Putin, ha destacado este sábado que los países africanos han logrado avances impresionantes en los ámbitos económico y social y desempeñan un papel cada vez más relevante en la resolución de los problemas globales más acuciantes. Las declaraciones, realizadas en Moscú en el marco de un foro internacional, refuerzan la apuesta del Kremlin por afianzar los lazos con el continente africano dentro de su visión de un mundo multipolar.
Un continente en ascenso
Según Putin, «los países africanos han logrado un éxito impresionante en los campos económico y social, y también están desempeñando un papel cada vez más importante en el mundo». El mandatario ruso no ofreció cifras concretas, pero enmarcó su intervención en una estrategia que busca contrarrestar la influencia occidental en África mediante acuerdos comerciales, cooperación militar y proyectos energéticos.
African countries have achieved impressive success in the economic and social fields, and are also playing an increasingly important role in addressing pressing global issues.
La declaración se produce en un momento en que Rusia intensifica su presencia en África, compitiendo directamente con potencias tradicionales como Estados Unidos, Francia y China. Moscú ha firmado acuerdos de cooperación militar con varios países del Sahel y ha aumentado sus exportaciones de cereales y fertilizantes al continente.
La apuesta rusa por la multipolaridad
El discurso de Putin se inscribe en la narrativa del Kremlin de promover un orden global basado en la multipolaridad, donde África —con sus 54 Estados y creciente peso demográfico y económico— es vista como un socio natural frente a lo que Moscú denomina el «unilateralismo» occidental. En los últimos años, Rusia ha organizado cumbres Rusia-África y ha cancelado deudas millonarias de varios países africanos para ganar influencia.
Analistas internacionales señalan que, aunque el crecimiento económico de África es real —con tasas medias del 4% anual en la última década—, la retórica de Putin busca también legitimar su propia agenda geopolítica y contrarrestar las sanciones occidentales impuestas por la guerra en Ucrania.




