El presidente ruso, Vladimir Putin, ha negado este martes que la economía rusa se encuentre en una fase de estancamiento, en un momento en que el país acumula más de cuatro años de guerra en Ucrania y las sanciones occidentales continúan erosionando sectores clave. Durante su intervención en el 29 Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Putin parafraseó al escritor estadounidense Mark Twain al afirmar que «los rumores sobre mi muerte [en referencia a la economía rusa] han sido enormemente exagerados».
Según el diario ruso Kommersant, Putin subrayó que no prevé «peligros inmediatos para la economía, ni ahora ni en el futuro», y añadió que «prácticamente hemos alcanzado las tasas de crecimiento previstas». Las declaraciones se producen después de que los datos de los primeros cinco meses de 2026 mostraran un **«curso desigual»** de la economía, con sectores como la industria militar impulsando el PIB mientras el consumo interno y la inversión extranjera siguen contraídos.
Un crecimiento desigual bajo presión internacional
El Kremlin ha reorientado en los últimos años su economía hacia Asia, con China e India como principales socios comerciales, para compensar el bloqueo de los mercados europeos. Sin embargo, analistas independientes señalan que la inflación y el aumento del gasto militar están generando desequilibrios. El Fondo Monetario Internacional estima que la economía rusa crecerá un 1,8% en 2026, muy por debajo del 3,6% registrado en 2024, cuando el impulso bélico alcanzó su pico.
Putin evitó cualquier mención directa a la guerra de Ucrania durante su discurso plenario, pero insistió en que el país ha logrado adaptarse a las sanciones. «Hemos superado los desafíos y la economía rusa muestra una resiliencia estructural», afirmó, según la agencia estatal TASS. No obstante, fuentes oficiales reconocen que la salida de empresas occidentales, la restricción al acceso de tecnología y la caída de los ingresos por exportaciones de hidrocarburos lastran la recuperación.
La respuesta del Kremlin a las dudas internas
Las declaraciones de Putin buscan apaciguar las crecientes críticas internas sobre el coste económico del conflicto. Empresarios rusos han manifestado en foros privados su preocupación por la falta de inversión y el endurecimiento de las condiciones crediticias. El Banco Central de Rusia mantiene los tipos de interés en el 16% anual para contener la inflación, que en abril se situó en el 7,8% interanual.
Pese a la negativa presidencial, diversos indicadores apuntan a una desaceleración. Las ventas minoristas cayeron un 2,3% en el primer trimestre de 2026, y la construcción de viviendas se ha reducido en un 5% respecto al año anterior, según datos de Rosstat, la agencia estadística rusa. El propio Ministerio de Desarrollo Económico admitió en un informe de mayo que el **«crecimiento se ha ralentizado significativamente»** desde mediados de 2025.
En el ámbito externo, la Unión Europea aprobó el pasado marzo su decimosexto paquete de sanciones, que incluye restricciones a la exportación de componentes electrónicos y maquinaria industrial. Estados Unidos, por su parte, ha endurecido los controles sobre los intermediarios financieros que facilitan las transacciones rusas con terceros países.




