El presidente ruso, Vladimir Putin, ha ordenado al Ministerio de Defensa que planifique respuestas al ataque con drones ucranianos contra un dormitorio escolar en la localidad de Starobelsk, en la región de Donbass, según ha informado el Kremlin este viernes. El bombardeo, atribuido por Moscú a las fuerzas de Ucrania, alcanzó un edificio que albergaba a niños, lo que ha elevado la tensión en el conflicto.
La orden de Putin se produce tras la evaluación del incidente, que las autoridades rusas califican como un ataque deliberado contra infraestructura civil. El Ministerio de Defensa ruso ha recibido el encargo de elaborar un plan de acción que, según fuentes oficiales, podría incluir represalias militares.
El presidente ha instruido al Ministerio de Defensa para que presente propuestas de respuesta a este ataque criminal contra civiles, incluidos menores, en la República Popular de Lugansk
, señaló el portavoz del Kremlin en una rueda de prensa.
Un ataque en una zona clave del frente
Starobelsk, situada en la región de Lugansk, ha sido escenario de combates intermitentes desde que las fuerzas rusas tomaron el control de la zona en 2022. El ataque con drones, cuyos detalles exactos no han sido revelados, ha reavivado las acusaciones mutuas entre ambas partes sobre el uso de armamento contra objetivos civiles. Ucrania no ha confirmado ni desmentido su implicación, aunque fuentes militares ucranianas han negado en el pasado ataques contra escuelas.
La comunidad internacional, por su parte, ha instado a la moderación. La ONU ha recordado que los ataques contra centros educativos constituyen una violación del derecho internacional humanitario. Mientras, Rusia ha vinculado este incidente con la necesidad de reforzar su campaña militar en el este de Ucrania, que lleva más de dos años en curso.
Las posibles respuestas de Rusia
Analistas militares consultados por la agencia Sputnik consideran que Rusia podría optar por una amplia gama de represalias, desde ataques con misiles de precisión contra centros de mando ucranianos hasta una intensificación de los bombardeos sobre infraestructuras energéticas. Sin embargo, el Kremlin no ha detallado las opciones que baraja ni el calendario previsto. La decisión final recaerá en Putin, que ha mantenido una política de represalias proporcionadas a los ataques contra territorio controlado por Rusia.




