El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ofrecido a la Fuerza Aérea de la India el acceso completo al programa del caza furtivo Su-57, según ha trascendido este 12 de junio en conversaciones bilaterales. La oferta busca contrarrestar la creciente influencia occidental en Nueva Delhi y consolidar la alianza estratégica entre ambos países.

La propuesta incluye la posibilidad de que la India participe en la producción conjunta del aparato, así como en el desarrollo de sistemas de armas y aviónica. Esta no es la primera vez que Moscú tiende la mano a la India con el Su-57, pero el contexto geopolítico actual —con la guerra en Ucrania y el acercamiento indio a Estados Unidos— otorga a la oferta una relevancia renovada.

Un caza para contrarrestar al F-35

El Su-57 (designación OTAN Felon) es un caza de quinta generación diseñado para competir con el estadounidense F-35 Lightning II. Aunque su producción ha sido limitada y ha enfrentado retrasos técnicos, Rusia lo presenta como una plataforma probada en combate, con capacidades furtivas y de supermaniobrabilidad.

Para la India, que opera una flota mayoritariamente rusa pero que ha ido diversificando sus fuentes de suministro, la oferta supone un dilema estratégico. Por un lado, el Su-57 podría reemplazar a los cazas soviéticos obsoletos; por otro, el país asiático ha avanzado en colaboraciones con Francia (Rafale) y Estados Unidos (F-16, F/A-18).

La propuesta de Moscú incluye la cesión completa de la tecnología y la posibilidad de establecer una línea de montaje en territorio indio, según fuentes próximas a la negociación.

Analistas militares señalan que el ofrecimiento ruso podría reabrir las conversaciones sobre el programa conjunto FGFA (Fifth Generation Fighter Aircraft), que India abandonó en 2018 precisamente por la falta de transferencia tecnológica. Ahora, con la guerra de Ucrania presionando a la industria rusa, Moscú estaría dispuesto a ceder en ese punto.

Implicaciones para el equilibrio militar en Asia

Si el acuerdo prospera, India se convertiría en el primer socio extranjero en operar el Su-57 a gran escala, un paso que alteraría el equilibrio de poder en el sur de Asia frente a China y Pakistán. Pekín, por su parte, desarrolla su propio caza furtivo (Chengdu J-20) y ha recibido ofertas similares de Rusia en el pasado.

La decisión final del gobierno indio —encabezado por Narendra Modi— se espera para finales de 2026, una vez que los equipos técnicos evalúen la viabilidad del proyecto.