El presidente ruso, Vladímir Putin, ha llegado este miércoles a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita que busca apuntalar la alianza estratégica entre ambos países. El encuentro se produce apenas días después de que el mandatario ruso mantuviera una cumbre con el presidente estadounidense, Donald Trump, lo que refuerza la percepción de un movimiento geopolítico de calado.

Una cumbre con la vista puesta en el orden mundial

Según la agencia oficial china Xinhua, Xi dio la bienvenida a Putin con una calurosa declaración: «La amistad entre China y Rusia es sólida y duradera». Por su parte, el líder ruso subrayó que «nuestra cooperación es un factor estabilizador en el escenario internacional».

La agenda incluye negociaciones sobre el suministro energético, con especial atención a los gasoductos que conectan Siberia con el norte de China, en un momento en que Europa busca reducir su dependencia del gas ruso.

Implicaciones estratégicas para España

El reforzamiento del eje Pekín-Moscú tiene consecuencias directas para España como miembro de la OTAN y la Unión Europea. La alianza sino-rusa presiona el flanco oriental de la Alianza y complica la transición energética europea al mantener el gas como arma geopolítica. Fuentes diplomáticas españas citadas por Efe señalaron que «España sigue con atención estos movimientos, que afectan a nuestra seguridad y a nuestros precios energéticos».

La visita de Putin a Pekín se interpreta como un mensaje a Washington y Bruselas de que Moscú no está aislado y que cuenta con el respaldo de la segunda economía mundial.