El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado este miércoles que las relaciones entre Rusia y Turquía avanzan en una tendencia alcista y que Moscú está muy satisfecho con su evolución. La afirmación del mandatario ruso refuerza el eje estratégico entre ambos países en un contexto de creciente presión occidental.

Las palabras de Putin se producen en un momento en que Ankara mantiene un delicado equilibrio entre sus vínculos con la OTAN y una cooperación cada vez más estrecha con Moscú en los ámbitos energético, militar y diplomático. Turquía, miembro de la Alianza Atlántica, ha optado por no alinearse plenamente con las sanciones occidentales contra Rusia, lo que ha permitido que los lazos bilaterales se fortalezcan.

El Kremlin ha subrayado en diversas ocasiones la importancia de la relación con Turquía, especialmente en lo que respecta al conflicto sirio y al suministro de gas. Putin ha insistido en que la cooperación entre ambos países no solo es beneficiosa para sus economías, sino también para la estabilidad regional. «Las relaciones entre Rusia y Turquía se están desarrollando en una tendencia ascendente», afirmó el presidente ruso recalcando la satisfacción de Moscú con esta dinámica.

Desde Ankara, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha mostrado también su disposición a profundizar la cooperación con Rusia a pesar de las diferencias puntuales, como las relativas a Siria o la situación en Libia. La visita de Erdogan a Moscú el pasado mes de mayo evidenció la sintonía estratégica entre ambos líderes.