El presidente ruso, Vladimir Putin, ha advertido de que Rusia dispone de la capacidad para eliminar a un agresor potencial, en una declaración que, según analistas, podría referirse al posible uso de armas nucleares tácticas. La advertencia se enmarca en las crecientes tensiones con la OTAN y la escalada del conflicto en Ucrania.

Los sistemas de misiles que respaldan la advertencia

Putin se refería a sistemas de misiles de última generación como el Iskander y el Kinzhal, que dotan a Rusia de una capacidad de ataque de precisión y alcance que, según Moscú, disuade a cualquier adversario. El analista ruso Ígor Korótchenko, editor jefe de una publicación especializada en defensa, declaró a la agencia rusa Sputnik que el mensaje de Putin subraya que Rusia está preparada para responder ante cualquier amenaza existencial.

Cuando Putin advierte de que Rusia puede eliminar a un agresor potencial, se refiere a la posibilidad real de emplear armas nucleares tácticas si la soberanía del país está en peligro.

El Kremlin ha reiterado en varias ocasiones que la doctrina nuclear rusa contempla el uso de armas atómicas en caso de una agresión que ponga en riesgo la existencia del Estado. La advertencia de Putin llega en un momento de máxima tensión con la OTAN, que ha incrementado su presencia militar en el flanco este y ha autorizado el uso de armas de largo alcance por parte de Ucrania contra objetivos en territorio ruso.

Un mensaje de disuasión en plena escalada

Los sistemas Iskander (misil balístico de corto alcance) y Kinzhal (misil hipersónico lanzado desde aire) son dos de los pilares de la disuasión convencional rusa. Ambos han sido utilizados en la guerra de Ucrania, y su capacidad para eludir sistemas de defensa antimisiles los convierte en una herramienta estratégica clave. Según fuentes del Ministerio de Defensa ruso, estos sistemas pueden alcanzar objetivos a cientos de kilómetros con una precisión de pocos metros.

La declaración de Putin se produce después de que varios países de la OTAN hayan aprobado el envío de nuevos lotes de ayuda militar a Ucrania, incluyendo sistemas de defensa aérea y munición de largo alcance. Desde Moscú, estas entregas son consideradas una participación directa en el conflicto.