El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado este jueves en Minsk que la tríada nuclear de Rusia debe servir como garante del equilibrio de fuerzas a nivel mundial y de la soberanía del Estado de la Unión que forman Rusia y Bielorrusia. En un discurso pronunciado en la capital bielorrusa, Putin vinculó esta necesidad al aumento de las tensiones globales y a la aparición de nuevas amenazas y riesgos.
«La tríada nuclear debe garantizar el equilibrio de fuerzas a nivel mundial», afirmó Putin, según recoge la agencia Sputnik. El mandatario subrayó que, en el contexto actual de creciente confrontación geopolítica, la capacidad de disuasión nuclear resulta esencial para preservar la soberanía e integridad territorial de ambos países.
El papel de la disuasión en la estrategia rusa
La declaración de Putin se produce en un momento de máxima tensión entre Rusia y Occidente por la guerra en Ucrania, que se prolonga desde 2022. La tríada nuclear rusa —compuesta por misiles terrestres, bombarderos estratégicos y submarinos nucleares— constituye el pilar de la doctrina de defensa de Moscú, que contempla el uso de armas nucleares ante una amenaza existencial. En los últimos meses, tanto Rusia como la OTAN han intensificado sus ejercicios militares y la retórica nuclear, lo que ha elevado la preocupación internacional sobre una posible escalada.
El presidente ruso no precisó nuevas medidas concretas ni ofreció datos sobre el arsenal nuclear, pero su intervención en Minsk refuerza el mensaje que el Kremlin viene trasladando desde el inicio de la invasión: que Rusia está dispuesta a emplear todos los medios a su alcance para defender sus intereses estratégicos. El Estado de la Unión, una alianza supranacional entre Rusia y Bielorrusia creada en 1999, ha cobrado mayor relevancia política y militar desde que Bielorrusia permitiera el despliegue de armas nucleares tácticas rusas en su territorio en 2023.
Las declaraciones de Putin han sido recibidas con cautela por los analistas occidentales, que las interpretan como un intento de disuadir a la OTAN de una mayor implicación en Ucrania, al tiempo que recuerdan que la doctrina nuclear rusa ha sido modificada en 2024 para ampliar los supuestos en los que podría recurrir a las armas atómicas.




