Los marcos portuarios existentes de seguridad y gestión de riesgos podrían servir de base para la evaluación de buques nucleares comerciales, pero aún queda un trabajo importante de adaptación normativa y de gobernanza, según un estudio internacional publicado en junio de 2026. La investigación, realizada tomando como referencia el puerto neerlandés de Róterdam con la colaboración de Lloyd’s Register, la naviera AP Moller Maersk y la empresa tecnológica Core Power, concluye que los protocolos de seguridad basados en riesgos ya familiares para los puertos europeos pueden constituir un punto de partida, siempre que se integren consideraciones específicas para la energía nuclear de acuerdo con los códigos nacionales e internacionales.
La llegada inminente de buques de propulsión nuclear al tráfico comercial plantea un desafío regulatorio e infraestructural para los puertos de todo el mundo, entre ellos los españoles. Puertos estratégicos como Algeciras y Barcelona, ejes del tráfico de contenedores en el Mediterráneo y el Atlántico, deberán adaptar sus instalaciones, procedimientos de inspección y planes de emergencia para acoger este tipo de buques.
¿Qué implica la escala de un buque nuclear?
La evaluación de un buque nuclear comercial requiere integrar criterios de seguridad radiológica, protección física del material nuclear y coordinación con las autoridades reguladoras nacionales, en el caso español el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El estudio señala que, aunque los marcos portuarios actuales pueden servir como base, es necesario un esfuerzo regulatorio significativo para armonizar las exigencias con los códigos de la Organización Marítima Internacional (OMI) y con la legislación nuclear de cada país.
El estudio encontró que los marcos portuarios de seguridad basados en riesgos existentes, familiares para los puertos europeos, podrían formar un punto de partida para evaluar buques nucleares, siempre que se integren consideraciones específicas de seguridad y operaciones nucleares según los códigos nacionales e internacionales.
Para España, la adaptación normativa no solo afecta a la seguridad, sino también a la competitividad portuaria. Los puertos que no estén preparados para recibir buques nucleares podrían quedar excluidos de rutas comerciales clave si la propulsión nuclear se consolida en el transporte marítimo de mercancías, un sector que busca reducir sus emisiones de CO₂.
El factor soberanía regulatoria
La decisión final sobre la admisión de buques nucleares corresponde a cada Estado ribereño, lo que implica que las autoridades españolas deberán definir sus propios requisitos y procedimientos de autorización. El estudio recomienda avanzar en una gobernanza internacional coordinada para evitar que la falta de armonización normativa genere disparidades entre puertos y posibles ventajas competitivas desleales. El trabajo, encargado por NucNet, la agencia internacional de noticias nucleares, forma parte de los esfuerzos globales para preparar la infraestructura portuaria ante la próxima generación de buques con propulsión nuclear civil.




