Unas 7.000 personas se manifestaron este domingo 14 de junio en Ginebra (Suiza) para protestar contra la cumbre del G7, que reunirá del 15 al 17 de junio a los líderes de las siete economías más industrializadas. Lo que comenzó como una marcha pacífica derivó en graves disturbios cuando un grupo de encapuchados lanzó piedras y palos contra la policía, incendió un vehículo y causó daños materiales en edificios próximos a la sede de la ONU.

Respuesta policial con gases lacrimógenos

Las fuerzas de seguridad suizas respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a los alborotadores. Según informaron las autoridades locales, se incautaron cuchillos, material pirotécnico y objetos contundentes durante los incidentes, que se saldaron sin heridos graves pero con daños significativos en infraestructuras. La policía investiga la autoría de los actos violentos, que han empañado el arranque de la cumbre.

Condenamos firmemente estos actos de violencia. La protesta pacífica es un derecho, pero no toleraremos la destrucción de bienes públicos ni la agresión a los agentes.

La cumbre del G7, que se celebra en la ciudad suiza bajo fuertes medidas de seguridad, abordará temas como la crisis climática, la desigualdad global y la recuperación económica pospandémica. España participa como miembro del foro, junto a Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. La agenda incluye también debates sobre la guerra en Ucrania y la inteligencia artificial.

Un precedente de tensión

Ginebra ha sido escenario de otras protestas en citas internacionales, pero la magnitud de los disturbios de este domingo ha sorprendido a las autoridades. El Gobierno suizo ha garantizado que la cumbre se desarrollará con normalidad, aunque ha reforzado el dispositivo policial en el perímetro del centro de convenciones. Los organizadores de la protesta, agrupados en la plataforma Stop G7, han desvinculado a los violentos del grueso de los manifestantes, que se concentraron de forma pacífica en el centro de la ciudad.