Los problemas de fabricación están obstaculizando los planes del Ejército estadounidense para aumentar la producción de proyectiles de obús de 155 mm, un calibre crítico para la artillería de la OTAN y para el apoyo a Ucrania. Según informes de julio de 2026, las dificultades técnicas en las plantas de munición han retrasado las entregas previstas, en un momento en que la demanda se dispara por la guerra en Ucrania y la necesidad de reponer los arsenales aliados.
El Ejército de Estados Unidos había fijado como objetivo elevar la producción mensual de estos proyectiles hasta los 100.000 unidades, pero los fallos en los procesos de fabricación han impedido alcanzar esa meta. Las fuentes atribuyen los retrasos a problemas con los sistemas de llenado de explosivos y al desgaste de la maquinaria, que opera a un ritmo muy superior al de los últimos años.
La munición de 155 mm es el estándar de la artillería de campaña de la OTAN y su escasez afecta directamente a la capacidad de fuego de las fuerzas ucranianas, así como a los stocks de países como España, que han donado parte de sus reservas a Kiev. El Pentágono ha reconocido que la producción no crece al ritmo necesario y ha instado a los contratistas a resolver los cuellos de botella.
La situación refleja las dificultades de la base industrial de defensa estadounidense para adaptarse a un conflicto de alta intensidad, después de décadas de guerra contrainsurgencia con un consumo de munición mucho menor. La administración Biden ha destinado miles de millones de dólares a ampliar la capacidad de producción, pero los resultados sobre el terreno tardan en materializarse.




