Una startup de longevidad ha administrado este martes la primera dosis en humanos de su tecnología ER-100, diseñada para revertir el envejecimiento celular y tratar la pérdida de visión asociada a la edad. El ensayo clínico, del que aún no se han revelado datos de eficacia, supone un hito en la medicina regenerativa y la extensión de la vida humana, según ha informado la compañía en un comunicado.
La tecnología ER-100 actúa a nivel molecular para restaurar funciones celulares deterioradas por el envejecimiento. En esta primera fase, el objetivo es evaluar la seguridad del tratamiento en pacientes con degeneración macular, una de las principales causas de ceguera en mayores de 60 años. Se trata de la primera vez que esta tecnología, que sus desarrolladores afirman capaz de revertir el envejecimiento celular, se prueba en un ser humano.
Un mercado en ebullición
El campo de la longevidad atrae inversiones multimillonarias. Gigantes tecnológicos como Altos Labs o Calico (de Alphabet) compiten por desarrollar terapias que ralenticen o reviertan el deterioro biológico. La prueba en humanos de ER-100 sitúa a su desarrolladora en el grupo de firmas que ya han superado la barrera de los ensayos clínicos, un paso clave para captar financiación y alianzas farmacéuticas.
La startup no ha revelado su nombre ni el centro donde se realiza el ensayo, pero fuentes del sector señalan que la terapia se basa en la reprogramación celular parcial, una técnica que utiliza factores de Yamanaka para rejuvenecer células sin eliminar su identidad. El enfoque ha generado tanto expectación como escepticismo entre la comunidad científica.
Perspectivas y desafíos
De confirmarse su eficacia, la ER-100 podría abrir la puerta a tratamientos no solo para la ceguera, sino para enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares y metabólicas. Sin embargo, los expertos advierten de que el camino es largo: la mayoría de las terapias antienvejecimiento fracasan en fases avanzadas por toxicidad o falta de resultados. «Estamos ante un primer paso prometedor, pero aún quedan años para saber si realmente funciona en humanos», señalan fuentes académicas consultadas.




