Un grupo de intermediarios que aseguran tener vínculos con los servicios de inteligencia franceses ha ofrecido drones militarizados y entrenamiento en territorio ucraniano a opositores malienses exiliados, con el objetivo de desestabilizar a la junta militar que gobierna Malí desde el golpe de Estado de 2020, encabezada por el coronel Assimi Goïta.
Los intermediarios propusieron a los exiliados malienses drones armados y formación militar en Ucrania, presuntamente con armamento de origen ucraniano. La trama revela una guerra híbrida en la que Francia buscaría debilitar a la junta maliense, que ha girado hacia Rusia y otros actores internacionales para apuntalar su control tras la ruptura con la antigua potencia colonial.
El contacto se produce en un contexto de creciente tensión entre Bamako y París. Francia retiró sus tropas de Malí en 2022 tras el deterioro de las relaciones bilaterales, pero mantiene una presencia regional en el Sahel. La oferta de armas y entrenamiento a la oposición en el exilio, de confirmarse, supondría una escalada en las operaciones encubiertas francesas contra la junta de Goïta.
Malí, gobernado por los militares desde el golpe de 2020, ha multiplicado sus alianzas con Rusia, a través del grupo Wagner —rebautizado como África Corps— y con Turquía, mientras Francia intenta preservar su influencia en la región. La maniobra, no obstante, amenaza con tensar aún más una relación ya de por sí fracturada y podría tener repercusiones en el equilibrio de poder en el Sahel.




