La división de defensa de Airbus Defence and Space ha redoblado sus gestiones para que Portugal seleccione el caza Eurofighter Typhoon como sustituto de la flota de F-16 que actualmente opera la Fuerza Aérea portuguesa, según fuentes del sector. La maniobra se produce en un contexto de fuerte competencia internacional, donde el aparato europeo rivaliza con el estadounidense F-35 Lightning II y otras alternativas.
Un mercado estratégico para la industria europea
El concurso para renovar los cazas lusos tiene un alto valor geopolítico e industrial. Portugal, aliado de la OTAN y socio tradicional de la industria aeronáutica europea, busca un avión que garantice interoperabilidad con sus socios y pueda integrarse con los sistemas europeos de defensa aérea. La apuesta de Airbus no solo busca una venta directa, sino también reforzar la colaboración industrial con España, que participa en el programa del Eurofighter a través de la fabricación de componentes y el mantenimiento de la flota.
El consorcio europeo ha ofrecido a Lisboa un paquete que incluye no solo los aviones, sino también acuerdos de compensación industrial (offset) y apoyo logístico durante décadas, algo que en anteriores procesos de venta ha resultado decisivo para países con una industria de defensa incipiente.
La sombra del F-35 y otras alternativas
El principal competidor del Eurofighter es el caza furtivo estadounidense F-35, que ya opera en varios países europeos y ofrece ventajas en sigilo y capacidad de red. Sin embargo, críticos dentro de la Alianza señalan que la dependencia tecnológica de Washington y los altos costes de mantenimiento del F-35 pueden ser un inconveniente para países de tamaño medio. Otras opciones como el Gripen NG sueco o el Rafale francés también han sonado en las quinielas, aunque con menor intensidad.
La decisión portuguesa, que podría conocerse en los próximos meses, tiene implicaciones directas para la industria de defensa española. Plantas como las de Getafe y Sevilla participan en la cadena de suministro del Eurofighter, y una eventual exclusión del concurso podría afectar la carga de trabajo en la próxima década. Fuentes de Airbus han señalado que la candidatura del Eurofighter en Portugal cuenta con el respaldo de los gobiernos de los países socios del consorcio, entre ellos el español.




