La Fuerza Aérea de Portugal duplicará su capacidad de observación espacial con la adquisición de dos satélites adicionales de radar de apertura sintética (SAR) a la empresa finlandesa ICEYE, según un acuerdo alcanzado el 18 de junio. El contrato, firmado a través de la empresa conjunta CTI Aeroespacial, eleva a cuatro los satélites de esta tecnología operados por las fuerzas armadas portuguesas, lo que supone un salto significativo en la generación de inteligencia soberana desde el espacio.

Capacidad SAR para defensa y usos civiles

El radar de apertura sintética permite obtener imágenes de alta resolución independientemente de las condiciones meteorológicas o la iluminación, lo que lo convierte en una herramienta clave para misiones de defensa, vigilancia marítima, respuesta a catástrofes y control del territorio. La decisión de Portugal de invertir en esta tecnología responde a la necesidad de reducir la dependencia de fuentes externas de datos satelitales, en un contexto europeo de creciente competencia por la autonomía estratégica en el ámbito espacial.

CTI Aeroespacial, la joint venture entre la Fuerza Aérea portuguesa y el centro de ingeniería CEiiA, será la encargada de operar la constelación. El primer par de satélites SAR de ICEYE ya está en servicio desde 2024 y ha proporcionado imágenes para aplicaciones que van desde la identificación de buques en la zona económica exclusiva hasta la evaluación de daños por incendios forestales.

Un modelo para países europeos medianos

Portugal se convierte así en uno de los primeros países europeos de tamaño medio en disponer de una constelación propia de satélites SAR operada por sus fuerzas armadas. El movimiento es observado con atención por otras naciones de la OTAN que también buscan reforzar sus capacidades de vigilancia sin depender enteramente de los grandes operadores institucionales o de alianzas multilaterales. El coste de la operación no ha sido revelado, pero fuentes del sector estiman que un sistema SAR completo de dos satélites puede rondar los 50 millones de euros, un precio asequible para presupuestos militares modestos.

La apuesta de Lisboa por la tecnología SAR de ICEYE también refuerza la cooperación con Finlandia, socio nórdico dentro de la Alianza Atlántica, y abre la puerta a posibles acuerdos de intercambio de datos con otros operadores de satélites de radar, en particular para vigilancia marítima en el Atlántico Norte y el Mediterráneo.