El ministro de Defensa de Polonia, Władysław Kosiniak-Kamysz, ha expresado su preocupación por la posible cancelación del despliegue de tropas estadounidenses previsto en el país. En declaraciones difundidas este martes, el ministro recordó que Varsovia ha realizado compras militares a Estados Unidos por valor de más de 50.000 millones de dólares (unos 46.000 millones de euros), un gesto que consideró como una muestra inequívoca de compromiso con la alianza atlántica.
Más de 50.000 millones de dólares es la suma de las compras que estamos realizando en Estados Unidos, señaló Kosiniak-Kamysz.
La advertencia llega en un momento de creciente tensión en la relación bilateral, después de que el Gobierno de Donald Trump aplazara o suspendiera sin previo aviso el envío de nuevas unidades al flanco este de la OTAN. Polonia, que desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania se ha convertido en un socio logístico clave para el suministro de armas a Kiev, teme que la medida debilite la disuasión frente a Moscú.
Un socio estratégico en la frontera oriental
El país centroeuropeo ha sido uno de los mayores compradores de material militar estadounidense en los últimos años, adquiriendo sistemas como los cazas F-35, los lanzacohetes HIMARS o los tanques Abrams. Según analistas locales, la suspensión del despliegue de tropas podría interpretarse como un desmarque tácito de Washington respecto a las garantías de seguridad a largo plazo en la región.
La ministra de Asuntos Exteriores polaca, Radosław Sikorski, también se ha hecho eco del malestar en Varsovia durante una entrevista radiofónica, en la que subrayó que Polonia espera reciprocidad por parte de su aliado estadounidense. El Gobierno polaco ha solicitado reuniones urgentes con representantes del Pentágono para aclarar el futuro de la cooperación militar bilateral.
Repercusiones para la seguridad europea
La decisión del Departamento de Defensa de Estados Unidos de reconsiderar los despliegues en Europa del Este ha sido recibida con inquietud en otras capitales del flanco oriental, como Rumanía y los Estados bálticos. Para Bruselas, cualquier señal de retroceso en el compromiso estadounidense podría alentar nuevas agresiones rusas más allá de Ucrania.
El debate se produce mientras la OTAN prepara su próxima cumbre de julio, donde se espera que la financiación del refuerzo del flanco este sea uno de los puntos centrales del orden del día. Polonia, que dedica más del 4% de su PIB a defensa, insiste en que la disuasión debe mantenerse sobre el terreno, no solo sobre el papel.




